1.4.17

THIRTEEN REASONS WHY


Cuando supe que Thriteen Reasons Why (o Por Trece Razones) iba a tener una adaptación a la pequeña pantalla, no pude evitar alegrarme. Pero mentiría si dijera que no me entraron ciertas dudads. ¿Una primera temporada de 13 episodios con vistas a una segunda? ¿De verdad podrían sacar tanto de una novela tan escueta?
Pues claro que si, Aida, claro que si. Y de eso voy a hablar hoy, supongo.

En la primera temporada  se alarga el tiempo empleado en el libro para enseñar las cintas. En la obra original, Clay Jensen, el protagonista, escucha las cintas en una sola noche, lo que impide que se profundice en cada personaje y, muy importante, hace que las reacciones de Clay sean mucho más comedidas de lo normal. En la serie podemos ver como Clay va poniéndose más y más paranoico según avanzan las cintas. El no saber lo que ha hecho para estar en la lista de Hannah y el miedo a saberlo le dominan, y cuando escucha las historias de los demás y ve que poco a poco todo se va poniendo peor... ¿de verdad se merece estar ahí? ¿qué ha podido hacer para estar en una lista de tan dudoso honor?

También está bien porque podemos ver la vida de los otros culpables, sus problemas y supuestas motivaciones. Y digo SUPUESTAS porque pocas cosas pueden justificar lo que le hicieron a Hannah. Y esto es algo que mola mucho en la serie porque saben como enseñarte este tipo de cosas sin llegar a justificar sus actos. Si, están jodidos, son adolescentes, inseguros, tienen problemas...¿y?

En la novela no hay casi espacio para explorar los temas que se rozan en su narración. En la producción de Netflix no solo se exploran esos temas, si no que se añaden otros. Si teníamos ya algunas pinceladas sobre el acoso escolar, el slut-shaming, victim blaming (culpar a la víctima), homofobia y acoso sexual, a todo este repertorio podemos añadirle las relaciones conyugales, las drogas, el sexo en la adolescencia, el racismo y las relaciones paterno-filiales.

En los primeros se indaga de una manera que en el libro no podemos llegar a ver. Las reacciones del cuerpo estudiantil ante el suicidio de Hannah, cómo nadie se siente culpable de algo así y cómo todos creen que nunca jamás ninguna de sus acciones han hecho daño a otro estudiante. Cómo creen que son tonterías y cuando pasa algo, se llevan las manos a la cabeza. Por otro lado está el cuerpo docente, su hipocresía y sus pocas ganas de trabajar y la manera de intentar quitarse responsabilidades  cuando si ellos hubieran hecho caso a los gritos de ayuda de una alumna, esta quizás aún seguiría viva. ¿Quienes son peores, los alumnos o los adultos a los que una víctima de acoso escolar acude y deciden ignorar? O las víctimas de algo mucho más grave...

Aquí la violencia de género, las violaciones y el sexismo están muy presentes. Desde el primer capítulo van sucediendo pequeñas cosas que, una detrás de otra resultan en cosas no tan pequeñas, hasta que llega el estremecedor final. Si no os llena de rabia la última cinta grabada por Hannah honestamente, no se qué pensar.

Una cosa está clara: Hannah te puede caer bien o te puede caer mal, puede parecerte una dramática, pero se suicidó. Se suicidó porque entre todos contribuyeron a que su vida fuera cada vez una montaña de mierda más grande. Y aunque al final la decisión de acabar con todo fue suya... la verdad es que hubo muchas manos que la ayudaron a tomar esa vía. ¿Que pudo hacer mas? Claro. Pero ¿habéis pensado en el estigma? ¿En la vergüenza? Falta gente cualificada para lidiar con estos casos en los centros escolares. Decir que lo que le pasó a Hannah no fue culpa de nadie es tener una venda en los ojos. Es duro, es complicado, es cierto: no leemos mentes. Pero en este caso la culpa es de un sistema que no sabe reaccionar a estos casos, simple y llanamente.

Y quiero dar las gracias por poner una escena de suicidio TAN DURA y tan real. Es dura de ver. En ningún momento se glamuriza. Es una tragedia y nunca lo ponen como algo deseable y bello. Es crudo. Como debe ser.

El libro fue publicado en 2007, antes de los smartphones, Snapchat, Twitter e Instagram. Una locura ¿verdad? Pero para que esta serie tuviera cierto nivel de credibilidad, necesitaba introducir estos elementos que a día de hoy pueden ser un arma muy poderosa... y peligrosa, tecnofobia a un lado.
Cuando se publicó este libro yo tenía 15 años y sufría acoso escolar. Mi experiencia fue diferente a la que pueden vivir las víctimas del mismo hoy en día por ese factor extra que han introducido las redes. No voy a decir que fuera más fácil, solamente diferente. Ahora es mucho más sencillo joderle la vida a alguien gracias a estos inventos que en malas manos llevan a esto. ¿Estoy diciendo que las redes sociales son malas? No, estoy diciendo que los seres humanos se adaptan y que si tienen herramientas nuevas, las utilizarán para sus propósitos, sean buenos o malos. Y enseñar esa cara en Thirteen Reasons Why era necesario, porque ya no estamos en 2007 y estas cosas están a la orden del día.

Me ha sorprendido para bien la elección del casting. Ninguna cara conocida ni especialmente atractiva, todos ellos pueden ser sacados perfectamente de cualquier pasillo de instituto de cualquier parte del mundo. Hasta los más guapos tienen esa belleza corriente que puedes encontrar facilmente por la calle.  Los actores, con edades cercanas a los personajes que interpretan, no desentonan y hacen que sea más sencillo meterte en la historia. Todo esto es de agradecer en una historia así.

La serie juega mucho con los flashbacks  y con las alucinaciones. Clay viaja al pasado constantemente mientras escucha las cintas. Un detalle a tener en cuenta es la brecha que se hace en el primer episodio, ya que esto no es algo casual, si no premeditado: si Clay sale en pantalla con la frente limpia, sabremos que la escena se sitúa en el pasado, aunque también es cierto que esto se puede notar en la temperatura de color: los tonos se hacen más cálidos en los flashbacks, así como más fríos en las alucinaciones que tiene Clay cuando está bajo demasiada presión y se le va la cabeza. Y ¿no os habéis dado cuenta nunca? Generalmente, cuando vemos una peli y sale el malo, los tonos y la iluminación se vuelven más fríos: esta es una manera de indicar al espectador que lo que está apareciendo en pantalla es chungo. Cosas sutiles pero que están ahí para guiar en el visionado.

Algo más trivial pero fantástico es la banda sonora. Con Love Will Tear Us Apart de Joy Division desde el primer capítulo, todo augura  que será buena. Y es que ¿hay alguna canción más apropiada para abrir una serie como esta que Love Will Tear Us Apart? Porque no lo creo. Y la sorpresa que me llevé al descubrir que suena Amused de la banda austríaca Hunger durante uno de los episodios fue mayúsucula. ¿Qué hace ahí Hunger? ¡Si hace un mes estuve viendoles en directo tres noches seguidas gracias al tour de Silhouet con Against The Current! Bien hecho Hunger, muy bien hecho.




Algo muy interesante e importante son los avisos de violencia sexual explicita o de escenas de suicidio al comienzo de ciertos episodios. No podemos ignorar que hay gente que es muy cercana a estas cosas y encontrarlas de sopetón en una serie puede resultar hasta traumático. Esto demuestra una vez más el cuidado que se ha puesto en ella y el objetivo de la misma.

Ya para terminar, decir que estoy muy contenta de que hayan adaptado este libro y que hayan ampliado de una manera tan interesante lo que en principio puede quedarse como una historia corta y con falta de desarrollo. No estoy diciendo que la novela sea mala, personalmente no me lo parece aunque como ya he dicho, a veces se quede corta. Pero la adaptación es el complemento perfecto. Nos muestra muchas más facetas de los personajes, además de presentarnos otros nuevos e indagar en ellos.

Como conclusión final a una historia como esta, diré que me gustaría pensar que la gente va a concienciarse viendo esto. Que dejarán de lavarse las manos ante casos similares pensando que ellos nunca empujarían a nadie a algo tan terrible. Pero la verdad es que cada acción cuenta y todos hemos hecho alguna vez algo hiriente que podría llevar al temido efecto bola de nieve. La cuestión es ¿hemos hecho alguna vez algo para impedir dicho efecto?

La gente verá esta serie y se sentirá mal. Otros seguirán diciendo que nadie puede culpar a otros de un suicidio (lo cual es en gran medida, mentira). Y otros seguirán con su día a día, cometiendo pequeñas acciones que creen que no hacen daño pero que pueden llegar a destrozarle la vida a la otra persona. Esta serie tendrá el efecto de todas esas campañas anti-bullying que caen en saco roto, porque es muy difícil cambiar algo si no hacemos autocrítica y si cuando cometemos un error, en vez de intentar arreglarlo miramos para otro lado.


Una cosa está clara y es que el debate que se ha abierto tras el estreno de esta serie es imprescindible. Se están poniendo temas MUY TABÚ sobre la mesa. Por eso una parte de mi quiere creer que esto trascenderá. El tiempo nos lo dirá.

*No os olvidéis de ver el documental que lo acompaña (después de ver la serie, ya que contiene spoilers) llamado Más Allá De Las Razones.

4 comentarios:

  1. Hola, recién termine de verla y ya estoy lista para reseñarla en el blog así que gracias por compartir tu opinión. Besos y nos leemos pronto

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    1. Espero que te haya gustado ^^
      Gracias por pasarte!

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  2. Estoy terminando. Me quedan dos o tres capis. Y tengo que decir que me ha decepcionado.

    Me ha gustado, ojo. Lo que pasa es que de leer comentarios en tweeter poniéndola TAN por las nubes pues no ha llegado a completar mis altas expectativas. A ver, me quedan los últimos capis, a ver qué tal el final. Pero de todos modos no creo que llegue a la grandiosidad que me esperaba.

    ¡Muamua!

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  3. Ah, espera: me faltaba la parte frívola del comentario.

    OMG. ¡¡¡Tú tampoco tienes sidebar!!! Eres el primer blog que conozco que no tiene sidebar. ¡¡Como yo!! ¡Qué guay!

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