19.5.17

UNA DE ESAS CHICAS DE SARA ZARR


A Deanna Lambert su padre la pilló en el asiento trasero de un coche con el mejor amigo de su hermano. Ella tenía solo trece años. Él, 17. A partir de ese momento toda clase de rumores se extienden sobre ella, algunos espoleados por el propio Tommy Webber, el chico en cuestión. Y eso no es lo peor: su padre ya no la trata como antes y él mismo piensa que es una cualquiera. Como podéis ver, el eje de esta novela es nada más y nada menos que el slut-shaming. Porque además, la cuñada de Deanna se quedó embarazada en el instituto y ahora ella, Darren (el hermano) y su hija viven en el sótano de los Lambert. ¿Y de quién es la culpa? Pues de Stacy, claro, que además es una madre pésima por tener sentimientos y esas cosas.

El plan B de Deanna es trabajar y ahorrar lo que gane para dárselo a Darren y Stacy e irse con ellos a vivir a otro sitio y así poder huir de su casa, pero eso le supone un dilema: huiría de su casa, pero no de Pacífica, el pequeño pueblo en el que vive y en el que todos hablan de lo que ocurrió. Y para colmo de males, en la pizzería donde encuentra su trabajode verano, también está Tommy, convirtiendo su plan en algo mucho más difícil de llevar a cabo todavía.

Una De Esas Chicas tiene muchísimos componentes. El problema es la extensión de la novela. Los conflictos se solucionan de una manera precipitada y poco creíble, aunque los problemas que se presentan sean muy reales y actuales (que pena que hayan pasado diez años desde que se publicó esto por primera vez y las cosas no hayan cambiado nada ¿eh?). El problema también es como se enfoca el libro: no debería ser Deanna la que busque la redención y el perdón de su padre, si no al contrario. Y por desgracia es lo que ocurre aquí al final. La que cometió el error fue Deanna, y así se va a quedar. Tommy se libra de toda responsabilidad a pesar de que lo que hizo era del todo ilegal, y su padre... su padre por supuesto tenía todo el derecho del mundo de tratar a su hija como un trozo de mierda por tomar malas decisiones con trece años, aunque dicha decisión no fuera suya porque Tommy era casi mayor de edad y ella... estaba muy lejos de eso. A efectos prácticos, eso es una violación en toda regla, ya que un menor no puede consentir con un adulto. No. Puede. Y en el libro cuando sale a relucir la palabra (violación) se quita de en medio como si lo que hubiera sugerido fuera una locura cuando no lo es, y más cuando la chica estaba fumada en dichas ocasiones y apenas podía consentir. Si estás bajo los efectos de las drogas o del alcohol, el consentimiento tampoco es válido. Pero que importa ¿no?. En fin, hablando en plata, Deanna no es la responsable de lo que pasó, pero todas las acusaciones caen sobre ella y ella tiene que tragar. 

Afortunadamente el padre de Deanna nunca es retratado de una buena manera ni se nos intenta hacer partícipes de su forma de pensar, pero debido a todo lo anterior, el mensaje del libro queda muy emborronado y es difícil saber qué es lo que pretendía Zarr con esta novela. A veces parece que intenta mostrarnos que es Deanna la auténtica víctima, pero en cuanto surge una escena en la que sale a relucir el tema, esto queda bastante borroso.

Me esperaba una cosa bastante diferente, para ser sincera, y para ser sincera también, no me ha acabado de gustar. Es una lástima que un libro que trata un tema tan necesario lo haga de una manera tan peligrosa. Podría hablaros de Darren, de Jason (su mejor amigo) y de unas cuantas cosas más que se tratan en el libro pero la verdad es que se hace de manera tan superficial que no merece la pena. 
¿Conclusión? Sentimientos encontrados tirando a sentimientos muy negativos... 

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