7.6.17

CONTRA LAS ESTRELLAS DE CLAUDIA GRAY

Título: Contra Las Estrellas | Autora: Claudia Gray | Editorial: Montena | Precio: 18´95€ 

Escogí este libro porque la temática del espacio siempre me llama la atención. Lo que no sabía es que el romance principal era entre una humana y un androide. Superada la sorpresa inicial, mi desconfianza vino dada por las frases que venían en la contraportada del libro:

Una batalla intergaláctica.
Una alianza forzosa.
Una pasión imposible.
¿Sueñan los androides con amores electrónicos?

¿Y con qué cara me quedo yo después de leer esto? Todo cuanto tengo que decir al respecto es que si en lugar de poner esto en la contraportada hubieran puesto una sinopsis decente (más o menos como la de la solapa interior) no habría tardado tanto en coger este libro de mi pila de pendientes para reseñar. Que tampoco es que haya tardado siglos pero...

La cuestión es que se vende el romance entre una humana y un androide como eje central del libro y no es ni mucho menos así. Noemí Vidal es una soldado de Génesis, una antigua colonia de la Tierra, ahora un planeta independiente con riqueza de credos y con una ausencia casi total de tecnología. Génesis es un paraíso: mientras la Tierra y sus otras colonias están muriéndose por culpa de los gases invernadero y otra clase de venenos, en Génesis la gente lo tiene bastante bien para vivir. Pero la Tierra quiere colonizarlos, y la única manera que se les ocurre a los mandamases es la Ofensiva Masada, un ataque suicida contra la puerta (un agujero de gusano) que sirve de entrada a los mecas (androides) del enemigo, enviados una y otra vez con el objetivo de conquistar Génesis. Noemí Vidal forma parte de esa Ofensiva Masada, pero un día, en una de sus rondas de reconocimiento previas al ataque, se encuentra una nave abandonada en la que encuentra a Abel, un modelo de meca del que nadie conoce la existencia y que ha desarrollado pensamientos propios además de conciencia. También tiene todas las habilidades de los 25 mecas restantes (hay 25 modelos y cada uno tiene una función específica), mejoradas y no solo eso, si no que tiene otras propias que no se han visto antes. Abel le debe lealtad a su creador, se podría decir que le quiere como un hijo quiere a un padre, pero cuando le abandonó en la nave en busca de supervivencia, quedó a merced de la persona que le encontrara para obedecerla en todo, aunque no quisiera hacerlo.Y 30 años después, esa persona es Noemí, una enemiga de la Tierra de la que procede Abel. Pero poco a poco Abel y Noemí, que se desprecian mutuamente, descubrirán que su mutua compañía es un respiro de paz entre tanta guerra. Juntos harán un viaje por toda la galaxia para encontrar las piezas necesarias para destruir la puerta de Génesis y poder evitar la Ofensiva Masada.

Pues de eso va. Si. Hay romance. Un poquito, al final. Pero es que no es la pastelada extraña y TONTA que podrías esperar. En Contra Las Estrellas se presentan muchos dilemas morales, un world building impecable (y más si hablamos de literatura juvenil) y unos personajes apasionantes. Naomí no es la típica chica dura sin más, no es el típico Strong Female Character que vive para demostrar lo dura que es y los pocos sentimientos que tiene. Abel es un meca con una forma de ser que se ha cultivado él mismo, una forma de ser que ni él mismo comprende pero que lucha por seguir siéndolo y poder llegar a comprenderlo.

Ya había leído con anterioridad un libro de Claudia Gray, Mil Lugares Donde Encontrarte para ser más exactos, pero no me convencieron ni los personajes, ni el narrador, ni la historia ni el world building. Aquí sin embargo me parece que ha hecho un trabajo magnífico, jugando con un narrador entre primera y tercera persona, unos personajes bestiales, como por ejemplo Virginia (una científica que vive en una de las colonias de la Tierra que ayuda a Naomí y a Abel a conseguir la pieza que necesitan), que resulta un personaje divertido pero convincente. Que sea alegre y aventurera no le resta inteligencia ni credibilidad, al contrario, le da una tridimensionalidad más que necesaria. Lo mismo con los demás secundarios. Que Gray no se olvide de los que nos presenta al principio de la historia para que aparezcan al final también es de agradecer, porque al ser trilogía, podemos ver que van a dar mucho juego, y sinceramente, hacer tanto hincapié en unos personajes que más adelante no van a volver a aparecer me parece bastante feo.

Vamos a hablar de la relación. Y es que es genial. Es genial que no haya nada parecido al instalove. Es genial que pese a que Noemí sienta atracción por el androide (resulta que es atractivo y huele bien, y su aspecto es terroríficamente humano así que ¿por qué no?), nunca se plantee la idea de estar enamorada porque lo ve como algo inconcebible. Abel por su parte no entiende por qué siente la necesidad de contradecir a su programación y en vez de volver junto a su creador como le han ordenado, desea proteger a Noemí, pero aunque se intuya que es porque el androide esté desarrollando nuevos tipos de sentimientos, podemos ver la amistad y la lealtad que se profesan el uno al otro. No ocurre nada remotamente romántico hasta las últimas cincuenta páginas, y aún así, no es relevante, no de una manera que nos haga pensar que la idea principal del libro es una historia de amor y no una historia centrada en una guerra y en sus consecuencias. Lo que no me ha gustado de este romance es... que se diga que si Abel ha logrado la capacidad de enamorarse, es prácticamente humano, porque no hay nada más humano que enamorarse. A ver, no. Mucha gente no se ha enamorado ni se enamorará en su vida, y eso no les resta humanidad. Así que la ecuación de humanidad = amor romántico sobra lo mires por dónde lo mires. Una pena.

Por otra parte esta la normalidad con la que la gente LGBT existe sin necesidad de convertir el libro en un panfleto, como diría la amiga Laura Gallego. Es más, le recomendaría que leyera esto para que viera que la existencia de la gente LGBT en las historias de fantasía y ciencia ficción no tiene por qué estar ligada a una historia de amor o cualquier otra cosa. No hay que justificar nuestra existencia porque simplemente, existimos, y así debe ser también en la literatura, y si no se quiere, no hay por qué utilizar etiquetas. Es un mundo de fantasía ¿por qué deberíamos usarlas cuando podemos crear un universo donde estos problemas ya no existan?

¡Y la religión! El papel de la religión en esta historia es importante pero en ningún momento es adoctrinante. En Génesis hay diversidad de creencias, hay católicos, budistas, musulmanes y ateos. Y todos viven de acuerdo a sus creencias y respetando a los demás aunque no las compartan. Noemí tiene dudas sobre la existencia de Dios y eso le duele porque sus padres eran creyentes, y según viaja, va encontrando su propia manera de profesar su fe. Abel es ateo, conoce a su creador y no necesita la fe para nada. Y no pasa nada. La religión no es el eje central de la novela tampoco pero el trato que se le da es magnífico. Como poco, te hace pensar.

La historia no decae en ningún momento. Claudia Gray sabe como terminar un capítulo para que quieras leer el siguiente y no solo eso: a veces muchos autores hacen eso a la perfección, pero no saben hacer inicios de capítulos con gancho. Gray escribe de manera vertiginosa, siempre te va a dejar con ganas de más, no te vas a aburrir en ningún momento y cuantas más preguntas se responden más respuestas quieres ver. Es un libro que se devora de principio a fin. La acción está muy bien repartida en la novela, no llega a cansar en ningún momento: ni batallas que duran tres capítulos ni conflictos que se resuelven en dos páginas. El punto medio, justo y necesario. De verdad, estoy muy sorprendida y para bien con esta novela. Poco más puedo decir excepto que estoy deseando leer la segunda parte, ya que estamos frente al inicio de una trilogía. Y otra cosa: se suele decir que las trilogías pecan de introductorias, pero este no ha sido el caso de Contra Las Estrellas. De introductoria nada. En quinientas páginas que se pasan volando llegamos a conocer todas las colonias de la Tierra y como funciona cada una de ellas, se presenta un conflicto, se resuelve y se da inicio a otro diferente.

Así que para finalizar, primero dar un tirón de orejas por esa contraportada tan desafortunada y segundo, esperar ansiosa a la próxima entrega. No se si me gustará tanto, pero sinceramente, espero que lo haga todavía más.

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